miércoles, 6 de junio de 2012

La tendencia del mercado


El Licenciado Martín Troncoso, socio activo de una multinacional especializada a Investigaciones de Mercado, amaneció en su cama. Y no estaba solo.
Se mantuvo unos momentos con los ojos abiertos mirando el techo. Y luego se acomodó despacio, para no despertarla. La observó dormir. Recorrió con su mirada cada detalle de ese cuerpo estilizado que yacía a su lado.
La joven, de entre 25 y 30 años, duerme dándole la espalda. Eso la define como una mujer independiente: Lo primero que busca ver por la mañana es la hora de su radio reloj, no a su ocasional amante.
Nivel socioeconómico C1, con proyección a B. Profesional. Vive sola. Seguramente consume productos bajas calorías. Las formas de su cuerpo indican que concurre al gimnasio al menos tres veces por semana. Y por lo que se ve a simple vista, dentro de su rutina hace muchos ejercicios para fortalecer el culo.
Quizás es algo obsesiva de su imagen. Sin embargo, las tetas pequeñas y sin operación alguna, lo hacen dudar un poco. Quizás no sea obsesiva de su imagen, pero sí muy segura de sí misma.
Las uñas de sus delicados pies fueron decoradas de rojo bermellón. Esto podría hablar de una mujer con personalidad avasallante. Firme en sus decisiones, analiza todas las variables antes de decidirse por consumir una marca, ya sea de autos, de artículos para el hogar o de tecnología. Pero cuando lo hace, se mantiene fiel a esa marca hasta el final. Esa fidelidad hacia los objetos no es la misma que mantiene hacia los hombres. Quizás porque ellos la hayan defraudado en el pasado. O quizás porque su único desafío sea triunfar en su profesión más que en la casa. No tiene como proyecto tener hijos. Nunca será consumidora de pañales, baberos, chupetes. Nunca mirará programas de TV dedicados a “la mujer moderna”. Si queremos llegar a ella, deberemos pautar en Fox y Sony por la noche o en VH1 durante la mañana. Un pequeño presupuesto dedicaremos a TN, por donde pasará para ver el pronóstico del tiempo.

Pensaba en ello cuando de pronto un movimiento interrumpió sus pensamientos. La chica –aún dormida- giró y se acomodó frente a él, dándole la espalda al reloj despertador.

Los cambios en el comportamiento del mercado, indicaron que el Licenciado Troncoso se acababa de enamorar.

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