martes, 11 de septiembre de 2012
11 de Septiembre
El ascensor voló hacia uno de los pisos más altos. Al abrirse las puertas, don Domingo pidió permiso, con ese tono tan campechano que lo caracterizaba:
-Abran cancha que aquí bajo yo, m´hijito, déjeme un lugar.
El viejo pasó entre la gente y salió del cubículo móvil empuñando su bastón.
Caminó unos pasos por el pasillo, y abrió las puertas del bar. “Top of de world”, leyó con su tonada sanjuanina. “Cómo van a meter tres consonantes juntas, por favor!! estos gringos...Luego, marcando el paso con su bastón, se dirigió a las mesas más cercanas a la ventana. De ahí se veía un paisaje imponente.
-Puta que estamos alto – dejó escapar sin sentir aún nada de vértigo.
Una música suave y cadenciosa sonaba de fondo. A don Domingo le costó reconocer el ritmo cadencioso y melancólico del reggae, y apenas notó que se trataba de un músico en vivo, que cantando acompañado por su guitarra. Era un extraño ejemplar de rastas y pelo largo, con la piel más oscura que el carbón. “Miralo vos al negrito cómo se las rebusca”, pensó. Domingo puso la cabeza de costado para poder leer el nombre que llevaba escrito en la funda del instrumento. “Peter Tos”. Luego, como buen maestro agregó para sí mismo: Tosh, con hache final… qué raro. Para qué cornos pusieron esa hache ahí! En fin, estos gringos…Dos mesas más allá, Domingo reconoció el perfil de aquel muchacho que alguna vez había escuchado nombrar. Ese que había sido presidente, y que se mató cuando lo derrocaron. Pensó y pensó, pero no podía recordar el nombre. Pucha, cómo se llama!! Ta que lo tiró, lo tengo en la punta e la lengua... Ese que anduvo haciéndose el revolucionario allá en Chile. Jé… a mí me van a venir con revolución!! Si yo mismo dejé escrito allá aquello de “las ideas no se matan”. Je. Bah, es buen muchacho, eso sí…”El viejo se quedó mirando por la ventana, recordando viejos tiempos, y apenas notó la presencia del mozo, que comenzó a levantar los vasos que habían quedado en la mesa. Domingo se había quedado pensando en la historia, cuando de pronto algo en el cielo le llamó la atención.
-Escuchemé, mozo… ¿yo estoy loco, o eso que viene derechito para acá es un avión?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Impecable como auno ud los acontecimientos de una fecha tan particular.
ResponderEliminarAbrazo grande.
Gracias querido! Un abrazo.
ResponderEliminarnunca pero nunca deja de sorprenderme usted....
ResponderEliminarmuy bueno, posta
Usted me sorprende hasta cuando deja de sorprenderme.
ResponderEliminar