miércoles, 9 de mayo de 2012

Anécdotas de publicitario: El mal uso del bidet

Hace varios años, tuve que hacer una campaña publicitaria para una empresa de sanitarios. Una clásica empresa que siempre aparece en los avisos de las revistas de decoración. Un titular que habla de “diseño, vanguardia y tecnología”, y en la imagen… ¿un IPhone? ¿un disco de Laurie Anderson? ¿un nuevo auto italiano? No, un inodoro.
En general, los directores de estas empresas te hablan casi como si fuesen dueños de una galería de arte.
Estuvimos varios días pensando cómo hacer un aviso creativo sin llegar a la grosería, cosa que obviamente jamás logramos. Estábamos tan perdidos, que un día la gente de la empresa nos invitó a hacer un recorrido por la fábrica, para ver si se nos despertaba el genio que tratábamos de aparentar que teníamos.
Un ingeniero nos sirvió de guía por el lugar, y nos habló de la manera en que se diseñaban los sanitarios. En la importancia de la comodidad. En el nivel intelectual de los profesionales.
De a poco fuimos descubriendo que el tipo tenía buena onda, y ya al rato estábamos haciendo bromas al respecto de cada artefacto que veíamos. En un momento, me dice
-A ver, vos que te creés tan genial… ¿cómo te sentás en el bidet?
A mí se me había ido la formalidad a la mierda, así que aprovechando que había un bidet cerca, me senté como lo hago siempre: dándole la espalda a las canillas.
Y el ingeniero, me dice:
“Sabés que en realidad, todos los bidets del mundo están diseñados para que la gente se siente de frente a las canillas -o sea mirando a la pared- para así poder abrir y cerrar el agua con más comodidad. Aparte, podrías limpiarte el traste pasando la mano por delante, en lugar hacerlo a ciegas, de espaldas. Pero no… TODO el mundo se sienta dándole la espalda a la pared, y prefieren estirar el brazo hacia atrás, abrir las canillas al tanteo, y buscar la posición más incómoda para limpiarse el culo”.

Un par de veces intenté esta técnica, y es realmente mucho más cómoda. Pero aún hoy, no puedo acostumbrarme, y sigo sentándome al revés en el bidet.

Siempre me quedé pensando en ese ejemplo. ¿Podemos estar todos equivocados?

¿Qué otras cosas estaremos haciendo al revés, sin tener conciencia de eso?

2 comentarios:

  1. Hay un caso muy parecido a esto: un tipo inventó un asiento de bicicletas que no se introduce entre los glúteos, por decirlo de alguna manera elegante. La idea es simple y práctica. En lugar de una sola pieza, el asiento se apoya sobre dos caños que culminan en sendos almoadoncitos, uno por nalga. Algo parecido a esto
    El tipo fracasó rotundamente en imponer esa idea. Vencer la inercia es difícil.

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    Respuestas
    1. Un verdadero incomprendido.

      Me recuerda que alguna vez una marca de dentífrico lanzó un envase en el que la pasta salía chatita en lugar de tubular.
      No duró ni dos meses

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